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¿Tu hijo siempre pide un vaso de agua cuando ya está acostado?

“Mamá, quiero agua-“, me dice mi hija a las 10 de la noche cuando ya debería tener dos horas dormida y yo me dispongo a empezar el tercer turno de trabajo en casa.

No puedo negar que un escalofrío recorre mi cuerpo y muchas veces la respuesta o la actitud que he tomado no es la adecuada. ¿Por qué me pide un vaso de agua si estuvimos más de una hora entre cuentos, canciones y baño? ¿Por qué debo ir de nuevo al cuarto cuando tengo mil cosas que acomodar, escribir o leer esta noche?

Yo creí que era la única a la que le pasaba esto hasta que busqué en Google y encontré que Arturo Bilbao, autor del libro “El cerebro del niño explicado a los padres” ya había escrito sobre esto. Este neuropsicólogo español explica que no es sólo una reacción física de sed, sino algo más bien emocional. Una necesidad de estar un poco más con mamá o papá a través del intercambio del vital líquido, ya que con esta acción prueban la capacidad de respuesta que tienen sus padres, es decir, que tan disponibles están para cubrir sus necesidades durante las horas de descanso.

Sin embargo, para muchos es una situación que puede tornarse molesta. Incluso por cosas como ésta, uno empieza a pensar que son ciertos los rumores de que los niños “nos toman la medida” o nos “manipulan”, pero les debo decir, que a pesar de todas las veces que me he tenido que levantar, esto no es cierto. Los pequeños piden lo que necesitan, a veces con palabras, a veces con llanto, a veces pidiendo agua cuando ya están acostados.

Así que todo es cuestión de evaluar las necesidades emocionales de nuestros pequeños en esos momentos, ponernos en su lugar y concederles el vaso de agua que necesitan con la compañía que están pidiendo, porque tarde o temprano crecerán y, lo creamos o no, extrañaremos esos llamados a medianoche.

Y tú, ¿cómo reaccionas cuando tus pequeños te piden el vaso de agua nocturno?

Foto: Getty

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Artículo publicado hace 3 meses
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Isis Lugo