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¿Por qué confundimos los nombres de nuestros hijos?

-Emma, Pedro, María, tú, niña ven para acá- gritaba mi abuela siempre confundiendo los nombres de sus hijos y nietos. A veces los recitaba todos y el último que quedaba, era el mío. Casi nunca lo decía a la primera y me causaba mucha gracia.

Yo pensaba que era porque tenía muchos nombres que memorizar y por la edad los confundía, pero cuando mi madre también me decía por el nombre de mi hermano y viceversa, supe que no era la vejez, era la maternidad la que hacía que confundieran los nombres.

Juraba que no me iba a pasar, pero ahora que tengo dos hijos, recito los nombres de mis sobrinos e hijos antes de llegar al correcto. ¿A ti también te pasa? Es algo que a todas las mamás les viene con la llegada de los hijos, algo a nivel cerebral que se comprobó en un estudio realizado por la Duke University.

En este estudio, los investigadores realizaron cinco encuestas a 1.700 personas que habían confundido a alguien o habían sido confundidos con alguien más. Se demostró que era más común equivocarse de nombre con personas que conocemos bien, además de que las madres son las más propensas a cometer este tipo de errores.

¿Por qué confundimos los nombres de los hijos?

La conclusión científica a la que se llegó es que en el cerebro, los nombres de las personas a las que más amamos o somos allegadas, se guardan en una misma red semántica, por lo que al recurrir a la memoria para recordar, se despliega la lista de todos los allegados y, al elegir el nombre correcto, cometemos esos errores.

¿Podemos hacer algo para evitar estos errores? No, pero sí podemos explicar a nuestros seres queridos este hallazgo científico, pues según la evidencia, sólo se confunden los nombres de las personas a las que amamos mucho.

Así que la próxima vez que confundas los nombres de tus pequeños, no te preocupes: no eres tú, es tu cerebro.

Foto: Getty

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Artículo publicado hace 4 meses
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Isis Lugo