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Los momentos en los que aún necesito a mi mamá

A mis 33 años, aún necesito a mi mamá.

Y es que a veces sé que sólo con un abrazo de ella podré llorar con llanto tipo catarata y desahogar todo eso acumulado que tengo. O compartirle algo bueno que me haya pasado o, sencillamente, tomar el teléfono para contarle de mi día.

Lo que también sé es que hay momentos en que es ella y sólo ella quien puede estar ahí para mí. Y cuando más la necesito es:

  • Cuando estoy triste
  • Cuando tengo una buena noticia
  • Cuando no sé qué hacer con mis hijas
  • Cuando necesito salir una noche sin niños y ella se queda con mis hijas
  • Cuando la vida golpea duro
  • Cuando a veces no hay respuestas
  • Cuando necesito escuchar que todo estará bien
  • Cuando me siento sola
  • Cuando necesito que me levanten 
  • Cuando llega el domingo… ¿qué haría sin la familia los domingos?
  • Cuando me da miedo avanzar y cuando avancé demasiado rápido
  • Y por qué no decirlo… cuando necesito que me den un buen sermón.

 

Escribiendo esto pienso que tal vez es exactamente lo mismo que necesitan mis hijas de mí. ¡Nadie me dijo que ser mamá era un paquete tan completo y presente! Y si con un abrazo logro darles lo que me da mi mamá a mí… ¡qué honrada me siento en este rol!

 

Foto: Freeimages

 

 

 

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Artículo publicado hace 11 meses
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