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Los hombres deben llorar

Un ser humano siente muchas cosas y de manera similar es movido ante circunstancias de la vida independientemente de su género. Es por esto que me cuestiona el encontrarme aún con la creencia de que los hombres deben ser fuertes y no puedan llorar.

Los seres humanos lloramos de alegría, dolor, coraje o simplemente porque sentimos la necesidad de hacerlo.  Una lágrima expresa mucho más que mil palabras en ciertas circunstancias, ayuda a sanar el alma y por lo tanto nuestro cuerpo.

Las lágrimas son asociadas todavía a las mujeres por ser más sentimentales y a la debilidad. Sin embargo, esta es una creencia apoyada por la costumbre de pensar que los hombres para ser hombres deben ser machos y fuertes como una roca.

La fortaleza no se muestra al no derramar lágrimas, la fortaleza y la entereza de un ser humano se demuestra con sus acciones. Necesitamos como sociedad criar seres humanos sanos que aprendamos a expresar lo que sentimos.

Si un niño se lastima al caerse o se siente herido por algún motivo y siente necesidad de llorar debe de hacerlo. No por ser hombrecitos deben de reaccionar de manera distinta, ellos mismos irán aprendiendo a controlar ese llanto y a elegir el momento para compartirlo, pero un adulto no debe enseñarle a reprimir lo que siente.

En la actualidad tenemos además una inmensa diversidad de familias con la riqueza que esto nos trae. En algunas ocasiones el niño que se cría con una mujer sola adquiere de manera natural o sugerida el papel del fuerte y del hombre de la casa, reprimiendo muchas veces los sentimientos que esto supone para él.

Los hombres y mujeres debemos aprender a expresar nuestras emociones y si ellas van acompañadas de lágrimas sabremos cuando compartirlas o cuando guardarlas para nosotros mismos pero nunca reprimirlas.

La niñez es la mejor época para aprender a expresar lo que sentimos sin herir a los otros, así que como adultos tenemos la gran responsabilidad de guiarlos en este camino. Debemos también ser un ejemplo así que no tengan miedo que sus hijos los vean llorar si las circunstancias lo ameritan.

Los niños aprenden mucho más con las acciones que las palabras. No quiero decir con esto que vayamos por la vida llorando por cualquier circunstancia, sino que expresemos lo que sentimos y enseñemos a nuestros hijos a hacerlo.

¿Qué opinan ustedes al respecto? ¿Siguen notando como yo esta tendencia a que los niños de género masculino no deben llorar?

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Artículo publicado hace 3 años
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Susana Silva