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Lo que nadie tiene que explicarle a una mamá millennial

Las generaciones suelen tener rasgos que las distinguen de otras y, sobre todo, coincidencias que las reúnen, las aglutinan y las identifican. Podemos leer muchas definiciones sobre la generación Y o Millennials, algunas nos echarán luz y otras dudas sobre lo que son y lo que hacen, sin embargo, podemos más o menos coincidir en que son los que llegaron a la edad adulta luego del 2000. Algunos los nombran como “la generación malcriada que quiere cambiar al mundo”. Pero después de todo, y si me disculpan el atrevimiento, creo que todas las generaciones hemos querido lo mismo. Las madres millennials, haciéndole honor a su categoría, levantan la bandera de una maternidad más sana para todos y, a puro hacer, cambiaron el estilo de vida de las mamás.

Las madres millennials saben que:

La maternidad no las anula

Que seguir estudiando, vestirse canchera o salir una noche con sus amigas no las hace malas madres. La maternidad, por el contrario, las potencia para ser mujeres plenas.

Las tareas del hogar se dividen

Por infinidad de características, pero nunca por género. Talento, tiempo, ganas, oportunidad… pero colaboramos todos.

La tecnología es una aliada

Lejos de temerle, la maternidad puede hacer uso de la gran oferta de herramientas que le facilitan la vida a una madre ocupada o con ganas de distribuir su tiempo de otra forma. Desde el home banking hasta aplicaciones para jugar con los nenes o para compartir experiencias maternales.

Está buenísimo juntarse con otras madres

Compartir y aprender con otras personas que pasan por las mismas situaciones es vital. Y para que eso realmente ocurra no hay que juzgar a las que viven y piensan diferente. De hecho, sin esas diferencias, no sería tan útil.

No hay que aceptar lo que no nos gusta de la sociedad en la que vivimos

Romper estructuras y usos habituales es una opción válida. Las grandes luchas puede ser sobre cuestiones cotidianas.

La maternidad es compartida

No están dispuestas a asumir todo el “trabajo” de la maternidad, pero tampoco quieren que su pareja se pierda la maravilla de lo cotidiano del hijo en conjunto.

Pueden ejercer su maternidad con plenitud sin dar explicaciones

Se informan y dan de mamar en público, deciden el tipo de parto que prefieren y toman decisiones sobre la crianza sin poner reparo en lo que los demás opinan. 

Ni todo tiempo pasado fue mejor ni lo nuevo supone una mejora superadora, sin embargo, si releo los puntos de esta nota, veo pasos dados con firmeza y luchas que se comenzaron hace muchos años. Alguien educó a esta nueva generación de madres. Nos rendimos a la evidencia: las madres que no son millennials, es decir, las madres de estas madres, algo bueno habrán hecho. Y sería genial entonces que las generaciones que vienen, redoblen la apuesta.

Foto: Getty

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Artículo publicado hace 3 semanas
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Beta Suarez