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Las cuatro cosas que hay que hacer antes de tener un hijo

La llegada de un hijo nos revoluciona las emociones y los días, los planes y las prioridades. Sin embargo, antes de que ocurra, la incertidumbre y los temores, lo que no sabemos y lo que nos da miedo no poder, intentan ponerse en la primera fila de nuestra ansiedad. Les propongo una lista de 4 ítems para ir tildando a gusto y para llegar al parto igual de asustada, pero más contenta, igual de emocionada, pero más en paz.

1. Sacarnos las ganas

Un hijo es un antes y un después. Más allá de la bendición, hay cosas que serán más complicadas de hacer luego de agrandar la familia. Si bien con el tiempo todo se acomoda, es bueno despuntar el vicio con aquellas cuestiones que nos dan placer y que luego serán la excepción: pasar un domingo entero en la cama mirando series, viajar sin destino cierto y casi sin equipaje, hacer ese curso que venimos postergando… Hay que darse panzadas de todo lo que podamos.

2. Enfrentar los miedos

Tener miedo no es un problema, forma parte del combo. El peligro es quedarse congelada, haciendo equilibrio en el temor. Cada uno sabe cuál es su receta para que esos miedos no nos detengan. La mía es informarme. Leer, consultar profesionales y especialistas, amigas experimentadas, abuelas y tías de confianza. Preguntar hasta lo que me da pánico. Es un buen momento para ponerle el corazón a esos miedos y avanzar sobre ellos (o al lado, rápido o de a poco, como quieran) porque no van a desaparecer por arte de magia. Tener herramientas sirve para estar más tranquilas y con tiempo más libre para otras cosas que también nos van a desvelar pero que aún ni imaginamos. Superar los miedos es un ejercicio, cuanto más entrenemos, mejor.

3. Armar un nido

Nos vamos a quedar un tiempo en casa. Cuando finalmente salgamos, vamos a querer regresar pronto y, con suerte, siempre será nuestro punto de encuentro favorito. Cada familia se adapta a la llegada del nuevo integrante a su tiempo y a su modo. Sin embargo, y sin enloquecer, la idea de armar un nido nos da tranquilidad y abrigo. ¿En dónde va a dormir el bebé? ¿Cuál será el lugar en donde los padres podrán sentarse un rato a charlar solos sin despertar el retoño? Pensar sitios de guardado para el ecosistema de objetos que se van a sumar a nuestra vida, descartar aquellas cosas que ya no queremos y probar nuevas disposiciones para todo. Es algo así como prestarle atención al feng shui de nuestros corazones.

4. Tener un plan

Tener una hoja de ruta nos da tranquilidad y nos permite recordar lo que queremos cuando nos sentimos perdidos o estamos cansados para pensar. Es una fortuna tener un plan para el día del parto y para los días que vienen. Saber si queremos recibir visitas en la clínica o no, pero también charlar sobre a qué tipo de colegio nos gustaría mandarlos o si deseamos que tomen la comunión. Y lo mejor es que como ese plan es nuestro, podemos romperlo, contradecirlo o reformularlo cada vez que lo consideremos necesario o que la vida, con sus circunstancias, nos los pida a gritos.

La llegada de un bebé merece que dispongamos la casa, el cuerpo y las emociones para recibirlo. Sin embargo, hay quienes dicen que no hay modo de prepararse para lo que se viene y hay otros que, contundentes, afirman que nacemos preparados.

Estoy segura que con el paso del tiempo llegaremos a comprobar que ambos tenían algo de razón.

Foto: Getty

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Artículo publicado hace 4 meses
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Beta Suarez