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La obesidad es un tema que nos incumbe a todos

Recuerdo que en mi infancia el tema de la obesidad no era para nada preocupante, incluso era tan poco común comparado con la actualidad que hasta era necesario aclarar por qué la gente tenía problemas de sobrepeso.

Incluso en mi adolescencia recuerdo que pocos en la escuela o de los conocidos tenía obesidad. Los niños en aquella época cuando salíamos mucho más que ahora y teníamos acceso a las tienditas de la esquina con más facilidad, pasábamos el día afuera muy activos y no exagerábamos en el consumo de comida poco nutritiva.

Las épocas siempre son diferentes y en algunas ciudades por la inseguridad o la falta de tiempo de los padres, los niños dejaron de salir a las calles a jugar y correr toda la tarde o todo el día, sobre todo en época de vacaciones.

No nos hacían falta clases o entrenamientos de deportes para mantenernos en forma, eran más bien por simple entretenimiento. Ahora es común escuchar que si los niños no van a determinada clase no se ejercitan.

Pero también existe otro problema, y es la poca oportunidad que hay para preparar comida en casa, lo fácil que es ir al súper y comprar comida preparada alta en sodio, grasas o carbohidratos que van dejando huella en la infancia. Son costumbres que se transmiten y normalizan junto con la enfermedad de la obesidad.

Creo que como madres somos las que más debemos estar involucradas y tomar medidas drásticas como evitar tener en casa alimentos poco saludables, preparar los alimentos nosotras mismas e informarnos sobre hábitos saludables como botanas y snacks que no perjudiquen la salud de nuestras familias.

También es importante llevarlos al parque, fomentar más el juego físico que solo la televisión o aparatos tecnológicos. El equilibrio es mucho mejor en este caso como en muchos otros temas de la maternidad.

Si te falta tiempo puedes preparar comidas por anticipado en un día de la semana que el trabajo sea menor. Tener alimentos naturales que se adapten a los gustos y posibilidades de la familia.

Hacer una sopa de verduras para congelar y que te permita incluirla en el menú más de una vez a la semana. Variar con ensaladas, cocinar con menos sal y grasas puede ayudar mucho a mejorar el peso de todos.

Recuerda que la lucha implica un grupo de acciones y comer saludable y delicioso no es lo único, salgan a jugar en familia, a montar bicicleta, a practicar un deporte sencillo puede hacer una diferencia en la relación familiar y la salud de todos.

El ejemplo arrastra, lleva también tú una vida saludable. He descubierto que eso los motiva a querer también estar sanos y desde que inició este año me exijo mucho más en cuestiones de salud.

Ejercítate cada vez que puedas e invita a tus hijos a hacerlo también, si solos no se animan adapta el espacio y tu rutina de ejercicio para incluir a los pequeños. Así puedes lograr que para ellos sea una forma divertida de cuidarse juntos. 

Foto: vía

Artículo publicado hace 10 meses
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Dessy Martínez