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El ocio es necesario en la crianza

La infancia es una época corta en la que los niños aprenden y absorben una enorme cantidad de información. Son como pequeñas esponjas que van observando el mundo a su alrededor y adquiriendo el conocimiento.

En esta etapa, en la que los rodeamos de amor, van a adquirir las herramientas y valores para enfrentar el mundo, van a pulir ciertas actitudes para vivir en sociedad y nosotros como padres nos preocupamos y ocupamos de que tengan a la mano todo lo que pueden aprender.

En esta búsqueda de prepararlos lo mejor posible descubrimos como el cerebro está preparado para recibir toda la información posible y cómo los primeros años son fundamentales.

Leemos y nos informamos sobre muchos temas, el aprendizaje de idiomas en etapas temprana de la vida, la importancia del deporte y lo bien que se puede dominar un instrumento o disciplina cuando se comienza de pequeño.

Nos hacen falta horas en la semana para meterlos a las clases extras suficientes para que puedan explorar y aprovechar todo el potencial que tienen; sin embargo en este ir y venir siento que a veces olvidamos la importancia del ocio en la vida de nuestros hijos.

El divino ocio, esas horas de hacer nada y por hacer nada no me refiero a cero actividad sino a la libertad de los niños de elegir sus juegos, de tirarse al pasto y ver las nubes, de leer un cuento o simplemente quedarse observando la naturaleza o algo que les llame la atención.

De este divino ocio han surgido grandes descubrimientos y obras de arte y nosotros en la rutina diaria olvidamos lo beneficioso que pueden ser esas horas. No espero que todos los niños sean científicos y artistas fuera de lo normal, no, lo que busco es que los niños puedan tener derecho a esas horas de juego libre que tanto les hace falta.

Los niños necesitan tiempo libre para aprender de sí mismos, para relajarse, para jugar o simplemente para no hacer nada y en nuestro afán de darles todo a veces les estamos quitando lo fundamental, la habilidad de relajarse y disfrutar la nada.

Creo que debemos proveer a nuestros hijos con las herramientas suficientes pero también tenemos que ser pacientes y saber esperar a que la naturaleza tome su curso.  Busquemos que aprendan pero a un paso tranquilo que no los agobie y que puedan explorar en libertad cada etapa de su vida.

Foto: via

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Artículo publicado hace 2 años
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Susana Silva