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Cómo manejar el estrés de ser mamá

Cuando me convertí en mamá, vinieron una avalancha de cambios y adaptaciones radicales que me sacudieron completamente al grado de sentirme abrumada. Estar en constante estado de alerta las 24 horas atendiendo las necesidades de mi pequeño me generó mucho estrés.

 Al principio, pensé que estar estresada era un signo de que estaba siendo altamente productiva, una buena mamá en general, pero luego me di cuenta de que era todo lo contrario. Me sentía muy mal, no alcanzaba a hacer todas las cosas que me había planteado, a veces ni siquiera lograba bañarme y empecé a sentir que no servía para hacer esto, que estaba haciendo mal mi “trabajo de mamá”. El estrés estaba acabando con mi salud física y mental.

Llegó un momento en que no podía estar tranquila, me sentía ansiosa, no descansaba por las noches, empecé a tener muchos desórdenes gastrointestinales como diarrea, estreñimiento, inflamación y dolor que eran especialmente molestos e incómodos para cuidar y jugar con mi bebé. Además siempre estaba de malas, lo que me generaba conflictos con mi familia.

Yo ya me cansé de vivir estresada y estar sufriendo todo esto. Creo que me merezco disfrutar la maternidad con todo lo que conlleva, sin descuidar mi salud y estando al cien por ciento para mi familia. Así que he estado haciendo algunas cosas para minimizar los efectos del estrés en mi maternidad y quiero compartirlos contigo:

  • Empecé a practicar técnicas de relajación, respiración y yoga, que me han ayudado a canalizar mi energía, a tomarme las cosas con más calma y poder encontrar mi punto de equilibrio físico y emocional.
  • Para fortalecer mi flora intestinal, empecé a consumir Lactobacilos Rhamnosus GG, como el que ofrece Vivera, pues está comprobado que este tipo de probióticos (bacterias buenas) previenen los malestares gastrointestinales tan incómodos que padecemos el 35% de los mexicanos, en especial las mujeres. Me han servido muchísimo.
  • Comencé a ponerme límites a mí misma. A veces quiero hacerlo todo, pero mientras mi hijo sea pequeño sé que tengo que dedicarle más tiempo, por lo que he establecido mis prioridades y sólo me dedico a aquellas cosas que me hacen sentir productiva.
  • He aceptado que necesito ayuda. Para criar un hijo se necesita una tribu, no podemos hacerlo solas, eso lo tuve que aprender a la fuerza. A veces me creo una súper mujer que lo puede todo y la verdad es que no es así, el delegar algunas cosas me ha ayudado a bajar mis niveles de estrés y sus efectos.
  • Cuidado de la salud de “sus pancitas”. Todas las divertidas actividades que podemos tener en familia, deben estar regidas bajo un cuidado de la salud por parte de mamá. Por eso adopté los probióticos L. Rhamnosus GG.

Yo me esfuerzo cada día por ser una mamá más relajada y creo que poco a poco lo voy logrando. ¿Te has sentido igual que yo? Cuéntame tu experiencia en los comentarios.

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Foto: Getty

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Artículo publicado hace 3 semanas
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Isis Lugo