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Cómo ayudo a mis hijas para que sean hermanas inseparables

Supongo que el sueño de muchas mamás es que sus hijos se lleven bien, que quieran estar juntos, acompañarse, quererse, entenderse y que sean amigos para toda la vida. Al menos el mío sí lo es. Me imagino a mis hijas con amigas en común, veraneando juntas, abrazándose cuando lo necesiten y contándose todo como mejores amigas.

Pero como en la vida no pasa todo como nosotras queremos, menos en lo que se refiere a relaciones, también entiendo que por motivos de personalidad, de intereses, de amistades, puede que todo eso que quiero, no sea así.

Por eso pensé en que, al menos, debo ponerle algo de mi parte para ver si las cosas se dan como me gustaría. Y lo que he hecho hasta el momento es buscar que estén juntas, acompañándose constantemente. A muy temprana edad se ve y se siente que son bastante distintas: una es muy tranquila, mimosa, cariñosa y le encanta tener sus espacios ordenados, y la otra es muy inquieta, divertida y desordena todo lo que se le cruce por delante.

Y aunque esto puede ser algo que en unos años más las haga chocar, hoy se quieren y les encanta estar juntas (excepto cuando la mayor quiere su habitación ordenada y entra la pequeña a revolver todo). ¡Cruzo los dedos para que eso perdure!

Algunas instancias en las que esto me ha resultado:  

  • Que jueguen juntas: a pesar de la diferencia de edad, a la mayor le encanta jugar con la menor, o al menos que esté presente.
  • Bañarlas juntas. La sonrisa cuando la mamá queda empapada no se las saca nadie.
  • Ordenar y desordenar, un ritual de ambas, todos los días.
  • Comer juntas a la misma hora.
  • Mimarnos todas juntas, aunque en eso sí que la mayor me pide más tiempo, conmigo, sola.

Siento que esto, sumado al cariño familiar, hará que desde chiquititas se quieran, compartan y sientan que tienen una vida juntas. Si tenemos una hermana, que sea para acompañarse.

Foto: FreeImages

 

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Artículo publicado hace 12 meses
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