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Carta a mis hijos, mi impaciencia no es su culpa

Hijo ayer cerraste el día tranquilo, pero justo unas horas antes te rebatías en la desesperación al no saber qué hacer con tus emociones, a tu lado, mientras te abrazaba veía tu frustración y poco a poco fuiste respirando y abriendo tus ojos ante algo desconocido para ti, mamá te estaba diciendo que ella tampoco controla sus emociones todo el tiempo.

Mi paciencia es poca y lo saben, son ya varios años de conocerme, pero creo que nunca les había hablado de una manera tan clara del aprendizaje continuo que tenemos todas las personas ante lo que sentimos y como reaccionamos. Mamá  y papá no somos perfectos y una de mis características es la impaciencia.

Mis amores podría hacer cualquier cosa por ver una sonrisa pintada en su cara pero mamá tiene momentos del día en que quisiera no saber de nadie, días en los que me siento acorralada por el mundo y temporadas en las que quisiera correr de todas mis responsabilidades y en los que mi falta de paciencia se hacen aún más frecuentes.

Hoy quiero decirles que mi amor nunca faltará, pero como ser humano que soy a veces exploto y en el proceso daño a quien más quiero y les pido disculpas por hacerlo. No hablo aquí de la culpabilidad que a veces cargamos las mamás, hablo de mi propio ser que necesita mejoras y que a veces levanta la voz o pone ojos de por favor no me molestes más.

Mamá aprende día a día junto con ustedes, si aunque no lo crean y a mis 42 años aún tengo mucho camino que recorrer. Los años nos van enseñando a explotar de una manera en la que no dañemos a otros, pero siempre hay momentos en que salen los monstruos que todos llevamos y justo en el segundo que aparecen te ves como en una película y te gustaría haber podido controlarte porque en el proceso dañaste a alguien.

Esos monstruos no tienen que salir con gritos intensos y palabras ofensivas, simplemente salen y a veces tienen tonos de voz fuertes, comentarios impropios o miradas que después quisieras borrar.

Estás líneas son simplemente una confesión desde el fondo de mi alma con la intención de que sepan que mamá se equivoca y los ama al mismo tiempo. Mi amor por ustedes siempre ha estado presente pero yo también sigo creciendo, quizá no en tamaño pero si en mi interior y necesito su paciencia y cariño y una disculpa si los he herido en el proceso, los quiero mis amores, son mi vida.

Foto: vía

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Artículo publicado hace 1 año
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Susana Silva