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Aprendiendo de los niños en la sobremesa

La dinámica de la comida va cambiando en casa, según los niños van creciendo.  Y ahora estamos en una nueva etapa, en la que comemos solamente mis hijos y yo entre semana y ellos están ávidos de hablar sobre su día y los temas que les apasionan o los cuestionan.

Nos sentamos a la mesa y sin más pueden poner sobre la mesa el tema de la muerte, el universo, la existencia de la vida, Dios, su película favorita o porqué las sandías son rojas y no verdes. No paran de hablar desde que se sientan a la mesa y me encanta participar en la conversación, aunque he descubierto que solo necesitan de mis contribuciones al principio.

Si tienen dudas acerca de algún tema me dejan hablar y yo me emociono, me apasiona hablar con ellos y escuchar sus opiniones. Sin embargo, no puedo ser demasiado filosófica ni extenderme en el proceso, porque los pierdo. Generalmente ellos quieren solo cierta información y cuando la tienen me dejan fuera de la conversación.

Después vienen las risas y las conversaciones en ping pong, como yo les llamo, pues solamente son dos los que están invitados, mi hija y mi hijo. Hablan, se contestan, ríen y yo sigo con mi comida y de vez en cuando les recuerdo que deben comer si queremos levantarnos pronto de la mesa.

Los temas siguen y ahora es mamá la que espera con el postre y el café, cuando ellos apenas comienzan el segundo plato. Debo confesar que me apasiona, pero ya por ahí del jueves muero por una conversación con adultos en la que pueda hablar de principio a fin y quizá tocar temas más triviales.

Estás experiencias me han ayudado a reforzar y reconocer la ventana de atención que tenemos con los niños. Nuestros hijos puede que estén ávidos de saber acerca de algún tema en específico, pero debemos elegir bien nuestras palabras y el mensaje que les daremos, pues solo tendremos pocos minutos de su atención.

Los niños aprenden de nuestras conversaciones y sobremesas de adultos y sienten la necesidad de tener las propias con sus iguales. Los adultos debemos aprender a escucharlos, darles ese espacio y utilizar de manera provechosa esas ventanas de atención en las que podemos darles mensajes claros.

La siguiente etapa de crecimiento volverá a cambiar la dinámica de conversación con mis hijos, pero sé que debemos aprovechar cada una para sentar bases de una buena comunicación y un canal al que ellos puedan acudir ante cualquier circunstancia.

Por ahora, ¿Qué tal les va a ustedes en las sobremesas con sus hijos? ¿Cuáles son los temas que les apasionan a sus hijos? Me encantaría leerlas

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Artículo publicado hace 2 años
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Susana Silva