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5 confesiones que como mamá me animo a hacer

La maternidad ha sido para mí, literalmente un sube y baja de emociones, de acciones, de momentos. ¡Una montaña rusa! Un mundo donde a veces siento que puedo hacerlo todo como una diosa, como una supermujer, y otros siento que no conozco nada y, peor aún, que no resuelvo nada bien. Todos los días hago de todo por sacarle sonrisas a mis hijas y en el camino para lograrlo me doy cuenta de que no lo estoy haciendo tan bien. Tanto es así que a veces pienso que si caigo enferma es lo peor que podría pasarle a mi familia, y al segundo pienso que por favor me dé un resfrío para poder descansar en cama. 

Pero saliendo del tema del sube y baja, ahora quiero confesar cinco secretos, por si hay otra de ustedes haciéndolo, no se sientan mal…. ¡muchas estamos igual!

1. Cuando tengo poco tiempo con mis hijas, les doy regalos. Sé que está mal, sé que es algo que no debo, pero a veces me nace hacerlo así porque salí tarde de la oficina dos días seguidos. ¡Lo siento, hijas! 

2. Asentí cada vez que el pediatra me preguntaba si les daba las vitaminas. Entre nosotras, la verdad es que no se las di casi nunca. ¡Se me olvidaba siempre! De hecho hace poco tuve que botar el envase porque ya se estaba poniendo de un color curioso, eso quiere decir que lleva ahí mucho tiempo. ¡Pero no se preocupen! Mis hijas están en perfecto estado de salud.

3. A veces me frustro con la maternidad y no sé cómo salir de ahí. Pienso, pienso y pienso un poco más en la mamá que me gustaría ser. Esa que acompaña a todas horas, que está ahí ayudando a hacer las tareas, que enseña a leer y a sumar, que mientras baña lee un cuento. Después pienso que soy como soy, que mis hijas son felices igual, y se me pasa. Pero cuando me baja la frustración me cuesta mucho salir de ese estado, me siento mal, lloro y, al final del día, es tiempo perdido porque podría estar disfrutándolo con mis hijas. ¡Pero soy como soy!

4. Amo tanto a mis hijas que a veces me asusta. Me da susto pensar en qué sería de mi vida sin ellas. Y cada vez que lo pienso se me pone la garganta apretada, los ojos llorosos y la angustia no me para. Es que de verdad, ¿qué sería de mí sin mis hijas? ¿Qué pasaría si no estuvieran? Me siento como una loca pensando en estas cosas. Por eso… ¡a disfrutarlas todo lo que puedo!

5. Quiero seguir siendo yo mientras sigo siendo mamá. Así como quiero darles lo mejor a mis hijas, no puedo olvidarme de darme lo mejor a mí. Eso implica esforzarme por no olvidarme ni postergarme. Prometo volver a tomarme mis minutos para sentirme sexy frente al espejo, para salir a caminar, para cuidar mi salud y beber una copa de vino tranquila mientras me doy un baño de tina.  

Supongo que todas tenemos nuestros secretos. Algunas los conversan, yo los escribo. ¿Cuáles son los suyos? 

 

Foto: Flickr 

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Artículo publicado hace 1 año
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Javi Belmar