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4 cosas que hice con mis sobrinos pero jamás haría con mis hijos

Cuando me convertí en tía por primera vez, descubrí una parte consentidora en mí que no conocía.  Mi sobrino fue el primer bebé de la familia en muchos años y lo disfruté mucho, jugamos juntos, le di muchos regalos, lo llevaba a pasear y muchas cosas más, creo que ha sido el niño que más he consentido en mi vida.

Pero algo pasa cuando uno se convierte en mamá, porque lo que antes veía como algo muy divertido e inofensivo, ahora se convierte en lo peor del mundo. Es más, dejamos de hacer cosas con nuestros hijos que sí hicimos con los sobrinos. Así me pasó a mí y pasé de ser la tía consentidora a la mamá preocupona, todo en cuestión de meses.

Parece difícil de creer, pero el papel de tía se vive de una manera y el de madre de otra, como que uno cambia de roles según el niño con el que esté tratando, porque siempre es más divertido experimentar la crianza con hijos ajenos porque es menos responsabilidad.

Estas son las cosas que hice con mi sobrino, pero que jamás haría con mi hija:

Regalar dulces y chocolates en la noche

Llegar de visita por la noche con una bolsa repleta de huevos de chocolate y alimentos con alto contenido en azúcar es maravilloso para los niños, pero creo que no lo era tanto para sus papás que tenían que sobrevivir al subidón de energía cuando ya tenían que estar dormidos.

Ahora que soy mamá, veo llegar a alguien con dulces a esa hora y lo primero que hago es interceptarlos, porque sé que eso me asegura una mala noche con mi hija.

Dejar que vean toda la televisión o videojuegos que quieran

Por comodidad, dejaba que mi sobrino viera todos los programas que quisiera, incluso si ya era hora de dormir. Podíamos pasar horas acostados viendo caricaturas y era muy divertido.

Ahora con mi hija, no me gusta que pase tanto tiempo frente a las pantallas, la aliento a jugar con sus juguetes o al aire libre, porque sé que el juego libre trae muchos beneficios.

Regalar juguetes ruidosos

Una vez le regalé a mi sobrino un silbato. Mi hermano me debió dedicar algunos pensamientos muy amargos ese día. Ahora ni loca dejo que mi hija tenga juguetes que hagan tanto ruido, porque sé de primera mano que pueden contribuir a la locura materna precoz.

Criticar la forma de crianza de sus padres

Como dicen por ahí “Yo era la mejor madre del mundo hasta que tuve hijos”, así que me dediqué a criticar muchas de las cosas que yo consideraba estaban mal, admito que fui dura muchas veces, pero ahora que soy madre entiendo tantas cosas, que la verdad me da pena todo lo que dije.

Ser tía es un papel maravilloso que nos da la oportunidad de conectarnos con los hijos de nuestros hermanos a un nivel diferente, más como amigos y compañeros de vida, es algo que en lo personal disfruto mucho y que espero seguir haciéndolo. Mi propósito este año es dejar salir un poco de tía en la crianza de mi hija, para darle flexibilidad y gozar de momentos divertidos saliéndonos de la rutina.

Foto: vía

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Artículo publicado hace 2 años
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Isis Lugo