Buscar
Explorar

Los momentos de la maternidad en los que el mundo se detiene

Hay instantes en la vida en los que eres feliz y algunas veces nos olvidamos de ellos, nos perdemos buscando días perfectos para sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestra vida.

El ser madre representa muchos retos pero al mismo tiempo nos llena de amor y de momentos en los que el mundo puede rodar por unos minutos. Esto porque tú estás viviendo algo que nunca más habías vivido y queda grabado en tu corazón para recurrir a él cuando tengas un día difícil o cuando tus hijos hayan crecido.

Aún recuerdo con lágrimas en los ojos un día en el que mi hijo se quedó dormido en mis brazos mientras esperábamos la llegada del autobús. Estábamos rodeados por el bullicio de la parada de autobús, mi hija corría mientras el padre la cuidaba y yo me quede suspendida por algunos minutos observando a mi hijo dormir en mis brazos, esa paz, esa sensación de bienestar al saberlo en mis brazos después de un día intenso de juegos.

La primera sonrisa de mi hija se quedó grabada en mi corazón, aún recuerdo las pequeñas muecas con las que empezó la primera sesión de sonrisas reales de mi pequeña y ahora el escuchar sus carcajadas hacen que el mundo se detenga.

Otro de mis recuerdos me lleva a la época de bebés cuando los amamantaba, eran minutos solamente para nosotros en los que escuchaba jazz mientras observaba el gran milagro al alimentarlos con mis pechos. Minutos en los que mientras succionaban se daban a la tarea de observar a su alrededor, buscarme con sus pequeñas manos o jugar con mi ropa.

Esas manos que me toman de manera precipitada cuando quieren que llegue rápido a donde quieren ir, esas manos que al principio solo tomaban uno de mis dedos y con el paso del tiempo son más grandes, más fuertes y me acompañan en largos paseos.

Su voz, sus primeras palabras pero sobre todo esas conversaciones en las que solo importa lo que ellos están diciendo y te permites dejar cualquier distractor para escuchar sus aventuras, lo que piensan o el chiste que aprendieron en la escuela.

La maternidad seguirá regalándonos momentos como estos y estoy segura que los atesoraremos de igual manera.  Termino estas líneas emocionada hasta las lágrimas y con ganas de leerlas a ustedes,

¿Cuáles han sido los momentos en los que han permitido que el reloj se detenga y las hacen felices? Estaré esperando que los compartan.

Foto Via

More On
Artículo publicado hace 2 años
Más de

Susana Silva