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¿Por qué tengo que saludar de beso?

¿Les ha pasado que llegan a una reunión familiar y su hijo se niega a saludar de beso? Incluso hay ocasiones que se niegan a saludar del todo. Un beso, aunque sea en la mejilla, es un acercamiento muy personal que no se le debería de imponer a nadie, el decir buenas tardes es otra historia.

Seguramente ustedes también lo han vivido, esa incomodidad cuando algún desconocido decide plantarte un beso para saludarte. Es de lo más molesto e incómodo ¿Por qué esto habría de ser diferente con los niños?

Yo soy de una ciudad pequeña en donde la gente suele saludarse de mano agregando cordialmente buenos días o buenas tardes. Al mudarme a la Ciudad de México me encontré con la costumbre de saludarse de beso en todos lados.

El primer día en la oficina me quería morir de la incomodidad. Todos me saludaban de beso, gente que no me conocía, que yo no conocía y gente con la que no tenía ninguna intención de tener una relación más allá del buenos días, buenas tardes. No me sentía cómoda, después me habitué o aprendí a estirar la mano con anticipación cuando la ocasión lo ameritaba.

Esta escena me acompaña cada vez que entro en un lugar con mis hijos, a veces vamos a casas de amigos, extraños, familiares y no se me hace justo obligar a un niño a saludar de beso a cualquier persona, incluso a un amigo de papá o mamá o a los tíos.

Me doy cuenta  que de cierta manera los niños entienden mucho mejor el sentido del respeto por el espacio personal y los adultos tratamos de imponer reglas de convivencia que a veces van contra la propia seguridad de los niños.

El cariño se gana y un niño debe aprender a comportarse en sociedad pero cuidando su integridad como prioridad. A mis hijos les refuerzo constantemente que debemos ser amables, decir buenos días y buenas tardes a las personas que constante vemos en la calle y cuando llega el momento de saludar a conocidos y no desconocidos existe una regla de oro.

Nuestra regla de oro para que un niño salude es ver a la persona a los ojos, dar un apretón fuerte de manos y decir hola, adiós, buenas tardes. Es algo en lo que seguimos trabajando porque hay días que no quieren ni saludar de esta manera pero no puedo obligar a dar besos cuando no les nace.

Un beso debe ser una muestra de cariño o saludo más familiar que ambas personas deben ganarse conforme la relación va creciendo.  Si el niño hace mucho tiempo que no ve a los abuelos, dejemos que primero salude de manera educada  y ya verán que si la relación de confianza y cariño está ahí, se despedirá de beso y estará en las piernas de los abuelos todo el tiempo.

Todas las personas, pero más los niños, mostramos lo que sentimos con nuestras acciones. Un hola no se puedo o se debe negar, pero un abrazo o un beso debe sentirse para poderse dar. Además los niños se protegen de los desconocidos al poner distancia, si los obligamos a dar un beso a alguien cuando no lo siente, ¿cómo los podemos enseñar a protegerse del abuso sexual latente que existe?

No le podemos decir por un lado cuidado que nadie te toque ciertas partes de tu cuerpo y por otra, da un beso simple y sencillamente porque es la manera que se acostumbra saludar. Seamos congruentes y permitamos a los niños ejercer esa naturalidad, sinceridad y manera de protegerse.

Y a ustedes como les va con los pequeños, ¿les gusta saludar o se niegan a hacerlo de cualquier manera? Me encantaría leerlas.

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Artículo publicado hace 3 años
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Susana Silva