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Hay cosas que solo entiende una mamá que cría sola

Las mujeres que hemos pasado por una maternidad solas sabemos bien que es otra maternidad. He vivido una sola y otra acompañada: las experiencias son totalmente distintas, a pesar de que el amor que uno siente por los hijos es el mismo. No quiero decir que un tipo de maternidad es mejor que otro, porque no lo es. Pero la experiencia de una maternidad sin una pareja a nuestro lado es distinta y hay ciertas cosas que solo podremos entender las mamás que hemos pasado por eso.

Por ejemplo, eres dos en uno: mamá y papá. Y ese rol a veces es maravilloso y en otras ocasiones resulta algo agotador. No hay que pedir permiso ni disculpas a nadie más que a uno mismo. Sí, hay lágrimas y momentos difíciles, pero también una independencia única. Como una mamá sola, no tienes que conversar ni discutir sobre lo que uno considera mejor para el hijo: religión, qué colegio, qué deporte ni qué corte de pelo. Lo que quieres para él, se hace (o se logra).

Esa relación que tienes con tu hijo es algo única, porque sabes que eres la persona que tiene a su lado: no hay a quien más irle a llorar cuando no le das el gusto o permiso para algo. Eres tú para todo lo que se venga y por eso siempre sentirás un vínculo especial con tu hijo y esperas de todo corazón que la verdad de la historia nunca le duela, aunque en el fondo sabes que algún día será así.

Como madre, se vive una fuerza incomparable y difícil de explicar. Algo nace de ti, además de tu hijo, en el momento en que pasas un parto sola. Hay una fuerza que te hace sentir que podrás seguir con todo esto sola. En ese momento lo que importa es que puedes hacer todo por y con tu hijo. 

Tu familia es definitivamente tu mejor apoyo. Seguramente fue tu mamá quien te acompañó al doctor y quien te tomaba la mano. Toda esa ayuda y cariño es siempre más que bienvenido. Aunque a veces, cuando tu mamá ayuda tanto, es algo complicado explicar que tú eres la madre del recién llegado. 

Durante el embarazo, en cada cita al doctor esperas no tener que ver a todas las parejas a tu alrededor. Y ahí te das cuenta de que siempre está presente la sombra del hombre que eligió no estar. Siempre. Y esperas de todo corazón que las cosas no se compliquen en el futuro, por el bien de tu hijo. Y cuando entiendes que puedes con todo esto sola, ya ese hombre deja de importar. Y misteriosamente llega alguien que desea estar contigo, a pesar de todo, y quiere a tu hijo y desea acompañarlos. Ese momento es mágico y algo que quizás nunca pensaste que sucedería. 

El Día del Padre a veces duele. Te preguntas constantemente si estás haciendo las cosas bien y si podrás con todo esto, aunque sabes que harías todo por esa persona que tienes al lado. Ese hijo es tu razón de existir y, aunque falten algunas cosas, el amor es tan fuerte que una mamá sola es definitivamente una mamá increíble porque se supera cada día a sí misma.

Un aplauso para todas las que han pasado por esto. Lo que se siente, lo que se hace y lo que se logra es algo que estará contigo de por vida. Con el paso del tiempo, te darás cuenta de lo fuerte que eres. 

Foto: marida.

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Artículo publicado hace 2 años
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