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El verdadero secreto para que tu bebé duerma toda la noche

Una noche de sueño ininterrumpido.

Es la fantasía máxima de padres exhaustos de todo el mundo. Si tienes un bebé menor de 1 año (y, desafortunadamente, muchas veces más allá de esa edad), sabes que el descanso es un bien preciado y escaso.

Mires donde mires, hay expertos y autores de libros promocionando sus “mejores prácticas” para lograr que un bebé duerma toda la noche. Todos los parques están llenos de madres que “juran” haber encontrado el método perfecto: colecho, método del tiempo… lo que sea que esté de moda en la materia.

Como madre primeriza, reconozco que leí y escuché todo. La desesperación del cansancio me llevó en busca de ese truco de magia que finalmente haría que mis bebés durmieran de corrido.

Con mi primer bebé, fue ensayo y error. No dormía bien en nuestra habitación, así que al primer mes ya la trasladé a su propio cuarto. Allí durmió mejor, pero no genial. Solía despertarse entre una y tres veces por noche (a veces muchas más) hasta los 18 meses. Sus siestas eran un desastre. Hasta los 10 meses, no dormía por más de 45 minutos, y luego lo hacía si yo me acostaba junto a ella. Intentamos varios métodos, pero sólo lo logró a su tiempo (así es su personalidad aún hoy). Finalmente, la dejamos quejarse y tomó un buen ritmo de sueño a los 18 meses, pero incluso en ese entonces costaba que se durmiera de inmediato porque siempre estaba en estado de alerta.

Mi bebé número 2 fue diferente.

Durmió de maravillas desde el comienzo… si lo sostenía o si dormía junto a él. Quería que lo tuviéramos en brazos TODO EL TIEMPO. Cuando lo apoyaba, lloraba. Durmió en nuestra cama hasta los 6 meses. Un día, decidí que no podía seguir teniendo a un bebé gigante conmigo y lo llevé a su habitación (por enésima vez; créeme, lo había intentado muchas veces). Se quejó durante unos 5 minutos, y durmió perfectamente a partir de entonces, pero, a diferencia de mi hija, no dormía por mucho tiempo. Las siestas de ella duraban tres o cuatro horas. Las de él, la mitad. Él se dormía enseguida, pero se despertaba temprano, listo para enfrentar el día con toda la energía.

Cuando quedé embarazada del bebé número 3, estaba convencida de que no era muy buena en materia de sueño. Mis niños no dormían desastrosamente, pero tampoco lo hacían de maravillas. Nunca logré encontrar ese truco de magia que estaba buscando. Lo que le gustaba a uno (ruido blanco, cantar, etc.), no funcionaba con el otro. Entonces me resigné y acepté el hecho de que mi nuevo bebé sería igual. Tal vez no había un verdadero secreto en cuestión de sueño.

Cuando nació nuestro tercer hijo, logramos que durmiera de maravillas desde el primer momento. Dormía toda la noche, y finalmente supe el gran secreto.

El verdadero secreto para tener un bebé que duerma toda la noche es…

Tener un bebé que naturalmente duerma bien.

Seguramente esta respuesta te enfurezca porque esperabas un gran truco de magia revelado, pero la cruda verdad que he aprendido luego de tener tres bebés es que cada niño es diferente… especialmente en materia de sueño.

Lo intenté todo con mis hijos. Nada funcionaba y me sentía terriblemente frustrada, pero tuve suerte con el tercero. Sinceramente, es una cuestión de azar. Algunos bebés duermen mejor que otros, y nada tiene que ver con las habilidades de crianza de los padres. Cuando mis hijos dormían mal, solía torturarme pensando que era mi culpa, pero solamente se trataba de ellos y su tendencia en la materia.

Por supuesto, hay cosas que se pueden hacer y productos que se pueden usar para estimular el sueño y facilitar el proceso, pero en definitiva se trata de lo que cada bebé elige hacer.

¿La buena noticia? Está bien seguir intentándolo porque a veces ellos te ayudan a ver qué funciona, pero cada niño es diferente y sólo el ensayo y error es el camino indicado.

Algo puedo prometer: tarde o temprano, todos los bebés aprender a dormir, así que no pierdas la esperanza. La gloria está a la vuelta de la esquina.

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Artículo publicado hace 10 meses
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