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El libro que está haciendo dormir a todos los niños

En estos días, hay un nuevo fenómeno editorial. No es la última entrega de una saga erótica ni una atrapante novela de suspenso, sino un texto que propone una solución al problema del 99% de los padres: dormir a un niño.

El conejito que quiere dormirse es un libro de 26 páginas del psicólogo sueco Carl-Johan Forssén Ehrlin. Es el más vendido en todas las categorías en Amazon en el Reino Unido, el que lidera la categoría de literatura infantil en Amazon Estados Unidos y un éxito de ventas fenomenal también en Francia y en España. Y próximamente se editará en América Latina.

El protagonista de esta historia hermosamente ilustrada (que recuerda a los bellos libros de Beatrix Potter) es el conejito del título. A través del relato, él y los niños deben lograr el objetivo de dormirse. Casi como un mantra, el autor utiliza decenas de veces palabras relacionadas con dormir. Y también sugiere al lector realizar entonaciones y hasta bostezar para llevar a los niños a sus dulces sueños.

No probé El conejito que quiere dormirse, así que no sé si es efectivamente tan mágico como parece, pero sí probé el método que va de la mano con el conejito y que efectivamente es tan mágico como parece: leer a mis hijos en la cama. Ya los dos no solo leen por sus propios medios sino que son dos niños bastante lectores, pero igual así todas las noches sigo acompañándolos a la cama, me siento junto a ellos y les leo. Acabamos de terminar la colección completa de Mafalda y estamos debatiendo con qué vamos a seguir: yo quiero leerles El Principito, pero ellos prefieren que empecemos la saga de Harry Potter. 

Cuando eran más pequeños, les leí cuentos clásicos y clásicos modernos como las versiones en papel de las películas de Disney, que ellos disfrutaban especialmente al reconocer en las ilustraciones a Sullivan, Woody, Ariel y otros de sus personajes favoritos. Les mostraba los dibujos, como hacía la maestra en el jardín de infantes, y de a poco empezaron a reconocer palabras. Durante semanas leímos un libro hermoso de frases de películas y ellos las repetían al tiempo que identificaban quién la había pronunciado (mi favorita era “eso fue lo que dijo Rufus: la fe hace que las cosas resulten bien”, en boca de Penny de Bernardo y Bianca). Empezamos a incorporar, a medida que crecían, textos que recomendaban en la escuela, historietas, novelas y hasta historias de suspenso para aprender a vencer el miedo que siempre conlleva la oscuridad de la noche.

La lectura ha funcionado para mis hijos, como funciona para mí, como un momento para desconectar de la realidad, transportarnos y preparar el ingreso al mundo mágico de los sueños. Los especialistas dicen que los beneficios de la lectura en voz alta son muchos. Un chico al que se le cuentan cuentos amplía su vocabulario, desarrolla su capacidad de escuchar y esperar, sabrá concentrarse, estimula su imaginación y empieza así a adquirir todas estas habilidades que luego potenciará él mismo como lector activo.  “Lo que hace la lectura es poner en la voz humana todas las emociones”, afirma la escritora y pedagoga colombiana Yolanda Reyes y propone “leer para los hijos y leer con los hijos”

Pero, lo más importante, citando también a Reyes, es que al leerle a un niño hay “afecto que circula”. La lectura antes de dormir es encuentro. Es un rito familiar. Cerramos el día juntos, tranquilos. Nos damos un beso y un fuerte abrazo y nos despedimos hasta la mañana siguiente. Les aseguro que funciona, además de que nos llena el corazón de felicidad. Con un conejito o con el personaje que elijamos para transitar el mundo de la imaginación.

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Artículo publicado hace 2 años
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Adriana Santagati