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Crear un vínculo antes de corregir a los niños

Hay épocas en nuestra vida de madre que las cosas pasan ligeras y pareciera que tuviéramos los hijos perfectos y nosotros fuéramos esas mamás que todo lo saben y cada uno de los días terminan sin complicaciones.

Sin embargo, hay otros meses en los que pareciera que nada funciona y estamos demasiado cansadas para corregir a nuestros hijos cuando lo necesitan y cedemos a sus mínimos deseos con tal de no escuchar la cantaleta. Hay días que cedemos y otras nos enfurecemos, dándoles mensajes contrapuestos que confunden a los niños.

Mientras cedemos y no ponemos límites aparentemente, nuestros hijos parecen estar obteniendo todo lo que necesitan y quieren. Hasta que llega el momento en que nos damos cuenta que un niño para crecer necesita límites impuestos con amor.

Si tenemos años, meses o semanas sin límites no podemos llegar a imponerlos, sin antes enmendar el vínculo que perdimos en ese periodo de confusión y crianza a la deriva. Ya me imagino la cara del niño que podía ver toda la tarde la televisión, cuando mamá le cuenta la nueva noticia y solo podrá ver máximo 2 horas diarias.

Basándome en el ejemplo de la televisión, si queremos un resultado positivo de esos nuevos límites, primero tenemos que comenzar de cero con nuestro hijo, dedicándole tiempo por las tardes, creando un vínculo y después comenzar de manera amorosa a poner las nuevas reglas del juego.

Si imponemos límites que no existían de la noche a la mañana, lo único que obtendremos será rebeldía y frustración de ambas partes. Si nuestro hijo no tenía límites, quiere decir que nosotros estábamos ocupados haciendo otra cosa y lo primero que tenemos que hacer es darle esa atención que le hace falta.

Los límites y el amor deben ir de la mano y aquí me acuerdo de una de mis películas favoritas de Disney, Valiente, cuando mamá e hija pelean por sus diferentes puntos de vista y para poder deshacer el hechizo el vínculo entre ellas debe volverse a unir.

Enmendar esa relación que se había apartado para poder corregir y hacer valer las nuevas reglas. No estoy diciendo que no corrijas a tus hijos cuando lo necesitan si estás alejado de ellos, para nada, si la situación lo amerita hay que guiarlos a tomar la mejor decisión en ese momento. Pero hay que trabajar en la relación y en la comunicación para obtener mejores resultados a largo plazo.

Foto: vía

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Artículo publicado hace 1 año
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Susana Silva