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Carta abierta a la mujer que perdió un embarazo

Tu mundo se ha venido abajo. Lo sé. He estado en tu lugar tres veces: perdí gemelos a las 17 semanas, mi segundo embarazo a las 10 semanas y mi embarazo más reciente a las 5 semanas. Sé que no quieres enfrentar el mundo. Yo tampoco quería. Sé, también, que jamás “superarás” la pérdida de un embarazo.

Perder ese embarazo deseado – especialmente si lo buscaste por mucho tiempo – es devastador. Tu corazón se rompe en mil pedazos, pones en duda tu autoestima, te culpas, y hasta comienzas a odiar tu cuerpo. El camino hacia la recuperación es largo. El dolor es intenso. Por momentos, te sofoca y pone tu mundo patas para arriba, pero jamás lo olvides: eres una guerrera. Además, hay formas de sanar emocionalmente luego de una pérdida. Si bien sé que sientes que nunca saldrás del agujero negro, lo harás. Lo prometo.

Utiliza el poder de tu dolor y haz eso que siempre has querido hacer. ¿Ese viaje que soñaste? Tómalo. ¿El corte de cabello que nunca te atreviste a lucir? Hazlo. ¿Esa clase de cocina que te atrae desde el verano pasado? Inscríbete. Seguramente tengas pocas ganas de hacer cosas, especialmente algo nuevo, pero empújate. Deja atrás la comodidad de la tristeza y atrévete a innovar, a hacer algo que no lleve el peso de la pérdida. Siempre cargarás con eso, pero un pequeño cambio traerá algo de alivio.

No se trata de olvidar lo sucedido, sino de advertir que eres mucho más que eso que ha pasado recientemente. Tu pérdida te ha convertido en una nueva persona. Te ha cambiado. Esa es la verdad. Verás el mundo a través de lentes completamente diferentes.

Toma este tiempo de transición para ocuparte de ti misma y dejarte cuidar por quienes te quieren. El sentimiento de tristeza se equilibrará con la sensación de contención y amor. Eres muy merecedora de ese amor. ¡No lo olvides!

Permítete estar triste, sin que eso se contradiga con la necesidad de salir de la oscuridad. Llorar es un paso crucial en el camino hacia la sanación. No niegues lo que sientes, y bajo ninguna circunstancia caigas en la trampa de minimizar lo sucedido. Aunque tu pérdida haya sido en las primeras semanas del embarazo, llora. Para llegar al otro lado, es necesario atravesar el barro. Sí, es espeso y desagradable, pero hay que pisarlo.

Asegúrate de cuidar mucho a tu cuerpo. No te pelees con él. No lo maltrates, a pesar de sentir que él te ha maltratado a ti. Cuidarlo te ayudará a curarte…

Lamentablemente, ya eres parte de este club. Nadie quiere pertenecer a él, pero debes saber que aquí hay muchas guerreras como tú, muchas mujeres que debieron decirle “adiós” a su bebé antes de decirle “hola”.

Esto te cambiará por siempre, pero no te destruirá.

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Artículo publicado hace 9 meses
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