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7 de los mejores momentos que nos da la maternidad

Quiero decir las cosas como son. Ser mamá no ha sido ni un comercial como los que veo en televisión. Y trae consigo muchas cosas que nunca dimensioné ni entendí y que critiqué antes de tener hijos como, por ejemplo, el cansancio. Pero lo más impresionante que he descubierto es que no podría imaginar mi vida sin todo esto que tengo hoy. Por eso, muchas gracias maternidad.

Recopilando los casi seis años que llevo como mamá, quisiera destacar algunos de esos momentos increíbles que seguramente podrían compartir conmigo:

  1. El parto. No puedo decir que el parto fue mágico porque en ambos lo pasé muy mal, pero el momento en que por fin salieron de mí y conocí a mis hijas, trajo consigo una mezcla de adrenalina, de emoción, de preguntas y de alivio mezclado con un sentimiento de amor que nunca antes había sentido en mi vida. ¡Qué sensación más linda!
  2. Cuando escuché que me decían “mamá” por primera vez. Te lo cuentan de muchas maneras: “Ese momento en que te dicen mamá es tan lindo, seguro llorarás”. Pero no, nada se puede comparar a escucharlo por primera vez de alguien que es tu hijo. Es como si te validaran en una sola palabra que dice tanto más. ¡Tanto, tanto más!
  3. El primer Día de la Madre que viví. Podemos decir muchas cosas de este día: que es comercial, que no vale nada, pero… ¿la verdad? Me sentí tan feliz de ser mamá, tan bien al lado de mi hija, tan orgullosa de mí, que desde entonces le tomé todo el respeto e importancia a este día.
  4. Cuando están todo el día tranquilas a tu lado. Todos los días pueden ser un torbellino y te lo pasas gritando de lado a lado —o, bueno, tal vez soy sólo yo—. Pero también hay días en que todos los astros se unen para que fluya de manera tranquila y cariñosa. Se portan excelente, te ayudan, te dan más cosas de las que te esperabas (como besos y abrazos) y tú ahí pensando en que siempre debería ser así.
  5. Cuando eres la calma. Tuvieron una pesadilla, sintieron un temblor (vivo en Chile) o ocurrió algo que hizo que se pasaran a tu cama. Y, al sentirte cerca, se quedaron profundamente tranquilos. ¿Te das cuenta de que proporcionamos calma? ¿No es acaso una maravilla saber que tenemos ese poder?
  6. La primera obra del colegio. Si no lo han vivido aún: prepárense. Cuando los vean ahí, ya sea para una celebración del día de la patria o una reunión de curso, tendrán un nudo en la garganta pensando en que sólo ayer eran unas personas diminutas que sólo dependían de ustedes.
  7. Cuando te dicen te quiero. Al principio son gestos y uno entiende perfectamente el significado. Luego empiezan a hablar y se les sale el “mamá” y muchas otras palabras. Y hay veces en que de la nada te miran y dicen “te quiero”. Da una sensación de montaña rusa en la panza que no había sentido nunca antes.

Seguro con el tiempo iremos descubriendo muchas más. Las mías aún son pequeñas así que… ¡se viene! No quiero ni imaginar el día en que me hagan abuela.

 

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Artículo publicado hace 9 meses
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Javi Belmar