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3 experiencias de mamá que me dieron vergüenza

La maternidad trae consigo muchos capítulos y algunos de ellos son “maternicosas” que generan, más que una sonrisa, ¡una carcajada! Pero la mayoría de las veces no somos nosotras las que nos reímos… Aquí les cuento algunas cosas que me pasaron que me dieron vergüenza:

  1. Los protectores de leche existen por un motivo. Una vez, recién empezando mi lactancia, tuve que salir de manera urgente al banco para hacer un corto trámite. Una persona de confianza se quedó en la casa ayudándome con mi hija mientras yo iba en modo flash para volver lo antes posible. Pero la fila se demoró más de lo esperado y la leche comenzó a pronunciarse. Ahí estaba yo con un sostén sin protección y dos grandes manchas de leche que empezaron a marcarse. Con los brazos cruzados encima para evitar que alguien lo viera, empezó a hacerse imposible porque siguió la mancha polera abajo. Algunas mujeres me miraban para tratar de advertirme, pero ya era demasiado tarde. Lo bueno es… ¡que ahora tengo clarísimo para qué sirven los protectores de leche! No olviden andar siempre con un par en la cartera.
  2. El pañal sucio hay que tirarlo a tiempo. Un día, cambiando a mi hija en el auto -sí, cosas que pasan más de una vez- se me quedó pegado el pañal sucio en el pantalón. Hice todas mis actividades del día con el pañal pegado hasta que alguien vino a decirme: “Señora (doble llanto al escuchar esa palabra), tiene un pañal sucio colgando”. Agradecida, me lo saqué y ahora lo que tenía era otra cosa. La única pregunta que me quedó tras este incidente es ¿cómo no me di cuenta del olor? En otra oportunidad, guardé el pañal sucio en mi cartera. Adivinen qué sorpresa me encontré pegada a mi billetera.
  3. Siempre andar con una bolsita para el vómito a mano. Mi hija mayor siempre se marea, ¡siempre! Ya sea en el auto o en el avión, termina el paseo en vómitos. Descubrí esto en nuestro primer viaje solas, del sur de Chile a Santiago, una hora de vuelo. Se comió todo lo que nos dieron y a los 30 minutos, empezó a ponerse blanca. La persona a su lado me dijo “¡¡¡¿¿¿Irá a vomitar???!!!”, mientras abría grandes los ojos. En dos segundos ella estaba vomitando encima de él y rápidamente la moví para que siguiera encima de mí, sumado a que además se hizo número dos en el pañal. Dejé ese avión vomitada entera, pensando en cómo salir rápido, pero en verdad no fue problema porque todos hicieron espacio para que eso pasara. Lo que sí me impresionó fue que nadie hizo o dijo nada para ayudar. El olor aleja siempre, ¿cierto?

¿Cuáles son las experiencias “vergonzantes” que les pasaron a ustedes?
Foto: FreeImages

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Artículo publicado hace 8 meses
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Javi Belmar