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Lo que aprendí de las Princesas de Disney

Soy fanática del cine animado desde siempre y he ido sola a los estrenos de películas “para niños”, hasta que tuve a mis hijos y dejé de dar explicaciones al respecto. Cada uno de mis hijos tiene sus libros de bebé basados en el estreno de Disney del año de su nacimiento.

Mis hijas aman a las Princesas. Siempre busqué emular las fortalezas de estas mujeres y traté de trasmitir esos mismos valores a mis hijas, que hoy siendo grandes siguen tan adictas a las Princesas como yo.

Las Princesas resaltan esos valores que las mujeres tenemos, como Mérida en Valiente. Ella defiende su derecho a elegir cómo quiere vivir sin que otros decidan por su futuro y se empeña en ser fuerte y tener coraje, como se esperaría de cualquier hijo varón, sin dejar de ser una hermosa mujer de radiante cabellera.

De Ariel aprendí que es bueno arriesgarse, aunque nuestros padres en su afán de cuidarnos intenten detener nuestros sueños. Me enseñó que defender lo que queremos ser es el primer paso para lograrlo.

Con Pocahontas entendí la importancia del amor por la tierra, la naturaleza y el respeto al lugar donde vivimos y donde nuestros ancestros plantaron sus raíces. Me mostró que el amor tiene una forma de manifestarse que va más allá de los idiomas o las razas.

Algunas de las cosas más importantes de mi vida las aprendí de Blanca Nieves, Aurora y Cenicienta, que acompañaron mis años de formación de carácter. Con ellas descubrí que las personas que se ven distintas a nosotras no necesariamente son malas, que confiar ciegamente en otros a veces no es bueno y que, aunque lo que estamos viviendo se vea bastante mal, todo siempre puede cambiar si somos buenas personas y mantenemos la esperanza viva.

Bella me enseñó a no discriminar al diferente y Jasmín y Rapunzel que la gente que elige un camino incorrecto puede ir por otro si tienen a su lado un poco de compañía.

Tal vez parezca una tontería comparar enseñanzas y valores a través de una película animada, pero me he valido de ellas para que mis hijas pudieran analizar estas y otras situaciones en las que las decisiones de una persona ayudan o perjudican a otras.

Las Princesas de Disney han significado tanto en mi vida a tal punto que al final de cada día, antes de apagar las luces por las noches, veo a mis hijos en sus lechos durmiendo y pienso en la Bella Durmiente (aunque ellos apenas duerman ocho horas).

Artículo publicado hace 1 año
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