Buscar
Explorar

Lo que no nos define de ser mujer

Confident Latin woman at home looking very happy and smiling

“Trabajas como un hombre”, me han dicho a modo de elogio, y como era mucho más joven, no pude en ese momento medir la cantidad de información, prejuicios, cultura y drama que encerraba esa frase. Hoy, años y vida después, tengo mucho más claro que lo que quiero es ser la mejor mujer que pueda y quiera, con lo que tengo y con lo que voy haciendo para ser. Y sobre todo, tengo muy en claro que hay una cantidad inmensa de cosas que nada tiene que ver con definirme como mujer.

Saber cuáles son las cosas que no importan o no queremos en nuestras vidas, nos deja más espacio para ir detrás de las que sí son vitales y a las que les tenemos ganas.

  • Dejar nuestra profesión. Por una pareja, por un hijo o por lo que sea. Cuando la profesión y la vocación van de la mano, nos iluminan la mirada. No hablo del brillo en los ojos, sino de la capacidad de ver un poco más allá.
  • Usar make up y tacos altos. Ni pintarte la trompa de rojo te hace más femenina ni dejar de usar maquillaje te hace más combativa. Los tacos sirven si te dan altura para dar pasos más firmes. Nada de esto tiene que ser para un otro.
  • Tener hijos y dejar todo por ellos. Cuando tenemos hijos, postergamos cosas, es cierto. Pero es por ese deseo tremendo de estar siendo madre ahí y ahora. Postergación no es abandono. No carguemos a nuestros hijos con nuestras frustraciones. Sólo se trata de acomodarse y recalcular.
  • Lavar los platos. Ni lavar los platos, ni planchar ni nada de lo que nos dijeron que “hacen las mujeres” nos convierte en una. Del mismo modo que en nuestra familia no contemplamos el sexo de los integrantes para repartir un pote de helado, así, democráticamente, compartamos las tareas.
  • Estar en pareja. Estar en pareja, pienso, es divertido y genial. Ahora, no me interesa sentirme una “media naranja” porque eso significa que estoy incompleta. La pareja como opción y como elección, nunca por mandato social o para no tener que ir al cine sola.
  • Recordar el día de la mujer. O no recordarlo. El origen de la fecha (8 de marzo) es triste. Entonces, hay quienes eligen no mencionar el día porque, entre otras cosas, “no hay un día del hombre”. Otras preferimos hacerlo visible porque entendemos que aún falta camino… nos falta. Ninguna de las dos opciones te hacen más o menos mujer. Ni peor ni mejor que otras, sólo diferentes.

Puede que algunas de estas cosas (todas, dos, ninguna u otras que no estén en la lista) sí tengan que ver con tu forma de ser mujer. Y está perfecto. Si alguien me dijera ahora, a modo de elogio, que “trabajo como un hombre”, podría responderle, con la mirada alta, que “trabajo con pasión, entrega y compromiso”. Y que conozco hombres y mujeres que lo hacen de ese modo, y otros que no.

Es que esa búsqueda de sentirnos cómodas en nuestra piel, y en un contexto que no nos ahorque, me pongo polémica y digo que no creo en la igualdad. Ni entre los hombres y las mujeres, ni entre dos hombres o dos mujeres. Me fascina mirar cómo las personas tomamos diferentes caminos incluso para llegar a destinos similares. No tengo ganas de seguir a nadie, sin importar su sexo. Ahora, sí a la igualdad sin peros en las posibilidades y en las condiciones.

Luego, libertad para hacer con eso, como mujeres auténticas, lo que se nos antoje. Hoy, si me permiten, brindo por eso.

Foto: Getty

Artículo publicado hace 3 meses
Más de

Beta Suarez