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Permitamos que nuestros niños sueñen a lo grande

Happy child dressed in an astronaut costume playing with hand made rocket. Summer outdoor

Estoy aquí para dar permiso a nuestros niños. Permiso de soñar a lo grande, de apuntar alto, de ser quienes ellos siempre quisieron ser.

Tuve la fortuna de crecer con pocos límites. Nadie me dijo: “Las niñas no pueden hacer eso” o “Eso no es posible”. Ojalá pudiera dar ese regalo a todos los niños (y adultos) hoy.

Cuando tenía 6 años, mis primos y yo buscábamos el atlas de National Geographic que estaba en la casa de mis tíos y nos lanzábamos sobre él para explorar cada detalle. Para una niña como yo, esas imágenes del mundo y la naturaleza eran irresistibles. Si bien éramos demasiado pequeños para leer, eso no impedía que pasáramos las páginas con voracidad, absorbiendo cada imagen.

Una de mis partes favoritas del libro era la de los animales hipotéticos que retrataban a Venus, Marte, Júpiter y Plutón. Los animales de Venus eran rojos, petisos y redondos. Realmente parecía que vivirían en un planeta caliente. Los animales de Marte eran elegantes y delgados, con grandes orejas que les permitirían escuchar los sonidos de la atmósfera. Los animales de Júpiter era aéreos, vivirían sobrevolando y flotando en la atmósfera. Los animales de Plutón eran muy inteligentes y observaban el sol a la distancia. Adorábamos a estos animales y todo lo que nos enseñaban de los mundos que nos rodeaban, pero jamás los confundimos con criaturas de la vida real.

Este relato ilustra mi confesión del comienzo: crecí con permiso para soñar a lo grande. No, estos animales no habitaban nuestros planetas, pero eso no significaba que, algún día, yo no pudiera convertirme en exploradora de todas esas tierras que descubría en el libro.

Hoy en día, es raro ver este tipo de imágenes de fantasía. Muchos dicen que “engañan” a los niños porque terminan desilusionándose. Yo digo: ¡ayudémoslos a crecer con entusiasmo para que ellos puedan crear un mundo sin límites! ¿Quiénes somos nosotros para determinar qué lograrán las futuras generaciones?

Mi pasión por el espacio creció conmigo y me convertí en Astronauta de Virgin Galactic. En 2001, mi esposo y yo lanzamos una celebración mundial del espacio llamada La Noche de Yuri, que se festeja cada 12 de abril. Ese fue el día en que el primer ser humano – el cosmonauta soviético Yuri Gagarin – dejó la Tierra por primera vez. El objetivo de La Noche de Yuri es utilizar el entusiasmo y la inspiración del espacio para formar futuras generaciones de exploradores.

La Noche de Yuri es un clásico ejemplo de un proyecto juvenil e idealista que podría haber quedado sin concretarse si yo no hubiera soñado – y perseverado – a lo grande. Hoy, se ha convertido en un evento que se celebra en todos los continentes.

Hace un tiempo, cuando un amigo me mostró un episodio de Miles del mañana que trata sobre La Noche de Yuri, quedé absolutamente conmovida. Lloré de emoción al pensar que La Noche de Yuri llegaría a una nueva generación de exploradores a través de la serie de Disney Junior. Estos exploradores nos permitirán llegar a los doce sistemas solares y convertirnos en la especie que siempre quisimos ser. Lloré porque mi sueño alocado de crear algo que viva por siempre está más cerca de ser real. Y lloré por los niños que se sentirán inspirados por un programa de TV que les da una visión valiente de cómo podrá verse el futuro, si tienen la suficiente audacia como para soñarlo en grande.

Espero que den permiso a sus hijos – y a ustedes mismos – de soñar así. Después de todo, ¿quién sabe? Tal vez tengamos en casa a ese pequeño explorador que el mundo necesita para conquistar el espacio. ¿Acaso ese no es motivo para celebrar?

*Loretta Hidalgo Whitesides es la co-creadora de La Noche de Yuri, directora de vuelo de Zero-G Corporation y astronauta de Virgin Galactic. Además, le gusta explorar las profundidades de los océanos y escribir. Es madre de dos niños.
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Artículo publicado hace 7 meses
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