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5 planes perfectos para las vacaciones

Gracias a Carrefour por patrocinar este artículo

Después de las fiestas empieza el descanso. Se relajan los relojes, se rompen los cronogramas y empieza la pausa. La tregua. El ocio. El sosiego. 

Eso, en una casa con niños, dura, con suerte, una semana. Luego, con los hijos de vacaciones y los padres aún trabajando, se nota el abismo entre la energía recuperada de los nenes y el cansancio acumulado de los progenitores. 

 El desafío será, porque después de todo si no hay desafío no hay maternidad, encontrar, entre la oficina, las casas de las abuelas y la colonia de vacaciones, actividades que disfrutemos todos. 

Les propongo 5 planes que nunca nos defraudan, ustedes pueden sumar las propios y hacemos una “Guía colaborativa para padres que trabajan mientras sus hijos están de vacaciones”.  

 1) Ser turistas en nuestra ciudad: Los grandes damos por sentado que los nenes conocen la ciudad como nosotros, pero no es así. Los monumentos históricos, las plazas legendarias, los teatros clásicos. Salir a hacer turismo en nuestra propia ciudad, aprovechando además que está medio vacía, es un plan precioso. Hay todo un mundo para descubrir a través de los ojos de nuestros hijos. 

2) Hacer una noche de cine en casa: Pero de verdad. Elegir película con anticipación, dejar los celulares y las interrupciones externas de lado, hacer pochoclo y sentarnos en el living, cada uno en su lugar. La ventaja es que podemos estar en pijama. La desventaja… no, no se me ocurre ninguna. 

3) Cumplir con las promesas acumuladas durante el año: Es un buen momento para cumplir con las promesas que hicimos durante el año y que venimos postergando. Desde ese rompecabezas que nos espera hace meses y hasta la visita a un parque de diversiones. El verano es, además, época de promociones. Nosotros, por ejemplo, vamos a ir al bioparque Temaikèn y ya vimos que tenemos 3 x 1 con Carrefour, luego vemos con qué seguimos. 

4) Ir con los nenes a nuestro trabajo: Pasamos muchas horas de nuestros días en un lugar que nuestros hijos no conocen. No importa en qué trabajamos, para ellos será fascinante e inolvidable. No es fácil, no es imposible. Es importante. 

5) Cocinar en familia: Pero como en la tele. Con delantales, una receta consensuada y con la previsión de tener todo lo necesario. Cocinar es divertido. El proceso nos enseña a esperar, a darle tiempo a cada cosa. Comer lo que cocinamos es muy satisfactorio. Y hacer todo eso en familia puede ser una fiesta. Algo fácil que a los chicos les encanta y que tiene cierta magia es el pan: se meten las manos, leva, tiene un aroma que seguro se convierte en recuerdo, ¡y no me van a decir que calentito no es una maravilla!

 A todas estas opciones, y a las que ustedes sumen en sus casas, se las puede convertir en combos agrandados: invitar primos o amiguitos a sumarse, acampar en el living, combinar varias… Lo importante es que los papás sepamos que lo que podamos está bien. No somos, ni tenemos que ser, un parque de diversiones. Con ser padres alcanza y sobra. 

 El verano es un buen momento para detenerse en cuestiones que apuramos en época de clases. Estar en casa, salir con ellos. El cuento de la noche puede ser más largo, el peinado más sofisticado, la caminata sin destino… Porque si bien el nivel de energía es diferente, el objetivo es el mismo: pasarla bien. Y juntos. 

De eso se trata. 

Foto: Getty

Artículo publicado hace 2 meses
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Beta Suarez