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Carta abierta de mis hormonas para mi marido

Te vemos en las mañanas. Te levantas y lo primero que le preguntas es qué quiere de desayuno mientras ella te contesta con cara de asco. Sabemos que te encantaría escuchar un “gracias, mi amor”, pero en su cabeza, lo único que está haciendo es evitar pensar en comida y cualquier movimiento brusco, porque tendrá que ir corriendo al baño.

Te vas a trabajar y ella te manda mensajes cariñosos. Piensas que se ha vuelto bipolar, pero la verdad es que te extraña todo el día. Ella daría todo por estar acostada en la cama contigo haciendo nada. Ella solo quiere que estés cerca y sentir tu compañía. A veces llega a ser agotador este requerimiento, pero dale un tiempo. Pronto nos iremos de su cuerpo –aunque nunca por completo – y esperamos que todo vuelva a ser como era antes.

Lo sabemos, tu tampoco entiendes por qué se puso así, tan intensa. Esa noche, cuando la vimos enojada contigo porque habías comido algo con ajo y tomado una cerveza, vimos la furia en su rostro. Nosotras tampoco entendemos cómo le puede afectar tanto el olor, pero la verdad es que para que se transformara de esa manera y te tirara un vaso de agua encima, ¡debe ser un olor terrible! No creas que estás solo en esto, ¿eh? Hemos visto como muchas mujeres se ponen así de locas, pero luego reflexionamos: la tenemos llena de hormonas, ¿cómo podemos culparla?

Su embarazo es responsabilidad de dos. Estabas ahí también, ¿cierto? Tú, miras cómo le crece la panza mientras te preguntas si esos cambios de humor durarán para siempre. Tengamos paciencia que no debe ser nada fácil tener a una persona creciendo en tu cuerpo.

La hemos escuchado llorar varias veces. ¡Qué ganas de que ella pudiera correr a contarte por qué llora! Pero ni ella sabe. Escuchamos que murmuraba en el baño, que tantos cambios la tienen mal. Se siente con una resaca constante. Tiene hambre todo el día, se le hinchan los pies y las manos, le duele la cabeza y se cansa si está mucho tiempo de pie. La verdad es que nos sentimos muy culpables y por eso queremos decirte: entiéndela. Ella te necesita. Un abrazo tuyo a veces lo soluciona todo.

Y como nos sentimos culpables, queremos pedirte disculpas de parte de ella por esa vez que te gritó por dejar la toalla del baño en el suelo, la tapa arriba, por comer ajo a la hora de almuerzo y pedirte que te vayas a dormir a la otra pieza por el olor. Por llamarte justo cuando estabas llegando a la casa luego del trabajo, muy cansado, para pedirte que vayas al supermercado a comprarle algunas cosas y por llorarte si le dices que se ve bien, no radiante. Ella anda sensible. Entre nosotros, nunca habíamos visto llorar tanto a alguien.

Sabemos que te quiere con locura y que cuando vayan juntos a la ecografía y vean a su hijo, las cosas andarán bien por varios días. Luego cuando nazca, todo irá mejor. Cansados, pero mejor. Solo recuerda mantener la relación en buen estado, con mucho cariño y regándola todos los días. Sabemos que ella trata de hacerlo, haría cualquier cosa por ti.

Con cariño,

Las hormonas de tu mujer.

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Artículo publicado hace 3 años
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