Voces Babble

Un calendario de chicas reales

Por Adriana Santagati

Doce mujeres posaron desnudas para un proyecto benéfico que cuestiona los estereotipos de la belleza y cómo los transmitimos a nuestras hijas. ¿Por qué la autoestima se oculta detrás de las prendas de vestir?

Un grupo de mujeres inglesas decidió desnudarse para un almanaque a beneficio de la lucha contra la leucemia. Ellas fueron las primeras "chicas de calendario" reales. Y fue tal la fama que alcanzaron, que su historia inspiró una película, y a muchas otras mujeres y hombres que repitieron la idea de sacarse la ropa por causas benéficas: desde un equipo de rugby femenino (también inglés) hasta un grupo de policías españoles. 

El almanaque 2014 tiene a un grupo de mujeres argentinas que posaron desnudas por una misión solidaria. Son de Villa La Angostura, un paradisíaco pueblo de 11.000 habitantes enclavado en la Cordillera de los Andes, con montañas nevadas, lagos y pinos. Como el hospital no tenía mamógrafo, a Paola Pierini, una fotógrafa y docente de la Villa, se le ocurrió esta idea con el fin de recaudar dinero y comprar el mamógrafo. Respondieron 40 mujeres. Doce se fotografiaron para el calendario. Las fotos resultaron bellísimas. Los grandes medios argentinos contaron acerca del proyecto. Y lograron que el Ministerio de Salud les diera los fondos para el mamógrafo.

La historia podría terminar ahí. Pero no. El primer calendario de Mujer en Amor se convirtió en un proyecto de concientización sobre cómo las mujeres nos vemos y cómo nos aceptamos (o no). “Todas tenemos complejos con nuestra estética y nuestra belleza. Hay un modelo al que todas nos queremos parecer. Ves mujeres en las grandes ciudades que son todas iguales: los mismos párpados, la misma boca, el mismo cuerpo. No se quieren como son y no se han querido nunca. Es una sociedad estúpida en la que todas quieren ser la misma mujer. Y el problema es cómo lo transmitimos a nuestras hijas”, responde del otro lado del teléfono la fotógrafa cuando le pregunto por la motivación de Mujer en Amor.

Según Pierini, si una mujer se ama y se respeta como es, no importa lo que le digan los demás. No importa que despectivamente le digan “gorda” o “negra” o “petisa”. Y la clave está en la autoestima y la seguridad que tengamos primero como mujeres para educar luego, como madres, a nuestras hijas, postula.

Hace un año, una firma de cosmética que tiene como eslogan la “belleza real” convocó a un ex retratista forense del FBI para hacer un identikit de un grupo de mujeres. El nunca las vio. Primero las retrató según la descripción que ellas hacían de sí mismas, y después según cómo las describieron personas que las conocían. El resultado fue impactante: en los últimos, las mujeres se veían muchísimo más bellas. Una encuesta global –que incluía Latinoamérica– realizada por la misma empresa hace pocos años resultó aun más lapidaria: sólo el 4% de las mujeres se calificaba como bella. Y el 60% había dejado de hacer cosas que le gustaban –como ponerse una malla para ir a la playa o practicar deporte– por su físico.

Como madre de una nena de ocho años –y también de un varón de cinco– el de los estereotipos es un tema que me preocupa. Creo que ahora, acercándome a los 40, me reconcilié con el espejo y, sí, puedo decir que me veo bien, con mi pancita y mi celulitis: no soy Scarlett Johansson ni Megan Fox, sino una mujer común que tuvo dos hijos, trabaja, prepara la comida, hace las compras y se obliga a ir a pilates dos veces por semana.

Siempre intenté cimentar la autoestima de mis hijos, y el respeto por el otro. Transmitirles, de manera simple, que yo me quiero así como soy, y no cargar tintas frente a ellos de los “defectos” de mi cuerpo. Pero me parece que el tema es más complejo porque vivimos en una sociedad donde los cuerpos que nuestros hijos ven desde de los medios masivos como modelos, son en su mayoría imposibles de tan perfectos. Tenemos, como madres, que hablar mucho sobre lo que ven y también escucharlos mucho: qué interpretan de esas imágenes, qué les sus pares, qué piensan. ¿Será suficiente? Espero poder darle la razón a Pierini en unos años. Y que mis hijos sean una mujer que se ame, y un hombre que también lo haga.

Foto: Mujer en Amor (www.mujerenamor.com.ar)

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